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Sunday, April 11, 2010

Por Qué Ir Al Psicólogo Es Mejor Que Ir Al Brujo



En Lima hay una clara preferencia de ir a que te lea la suerte un brujo a que supuestamente te lea la mente el psicólogo. A pocos les gusta confesar que van a visitar al Chamán Richard o a la Brujita Marta, leen los horóscopos de Amatista, o van al primer esoterista de quien les pasó el dato su tía para que les lean el tarot, los pallares, o los intestinos del pobre cuy sacrificado. Pero a nadie le gusta decir que van al psicólogo, porque sino – ¡dios mio! - van a pensar que está loco. Mas sano suena el asunto de los pallares. Y no estoy hablando solamente de gente sin educación ni cultura, porque hay personas de todos los estratos culturas y socioeconómicos que tienen su brujito de preferencia – por si acaso. Tampoco pasa por la devoción religiosa que tiene uno, ya que veo justamente a las señoras que más van a misa luego tambien yendo al curandero, y luego a la monjita que hace reiki, a la brujita de confianza de familia que le lea el tarot, a la peluquera, a su verdulero donde es caserita, a la comadre, al profe de yoga, el pastor de la iglesia donde va su prima, y luego a que le lean los arcanos. No pues, no pueden esperar que una persona tan espiritual se quede contenta con un sólo lugar a donde compartir esa pasión con el mas allá.

Es obvio que como psicólogo voy a decir lo que sea para convencerles que somos la mejor alternativa, despretigiando a los demás, para asegurar mi chamba. ¡Curamos la calvicie, la impotencia, el estrés, y el mal aliento! Esta bien, lo último no. Pero sorprenderé diciendo que a veces me parece bien que las personas vayan al brujito. Cuando una persona simplemente requiere un desfogue, y necesitan hablar con alguien (¡quien sea!) sobre sus problemas, entonces está perfectamente bien que hablen sobre todo esto con el brujito. Es mas, los psicólogos siempre recomendamos que las personas construyan una base de apoyo para contar sus problemas y recibir apoyo anímico. Y mientras el apoyo sea sano y la gente sea de confianza, no importa si estas hablando con la amiga, la prima, o confesándote con el cura. La brujita que te lee el tarot, preguntándote sobre tus problemas y tratando de convencerte de que vas a superarlos, también vale.

También confesaré que los psicólogos a veces robamos de las disciplinas no científicas. Yo soy uno de varios que incorporan al Chi Kung (Chi Gong, Qigong, etc) a las técnicas de la relajación. Mas allá de la supuesta Zouhuo rum o psicósis de Chi Kung, se ha demostrado que beneficia a algunas personas con estrés, furia, y manía bipolar. Un colega mio de origen colombiano era bien efectivo tratando a personas depresivas haciendo una combinación de terapia familiar, relajación audiovisual, educación de mejores hábitos, e identificación de cargas de energía negativa dentro de un hogar (una mezcla de feng shui, terapia de dibujo, y creencias chamanistas). Alejandro Jodorowsky, el cineasta de culto y filósofo chileno radicado en Paris, desarrolló una mezcla de psicoanálisis con creencias esotéricas que llama Psicomagia. El lo explica con el siguiente ejemplo: un hombre se le acerca a hablarle sobre sus problemas personales, Jodorowsky le detecta ansiedad sin motivo obvio, y le lee el tarot. El tarot le indica que alguien cercano a él se va a morir y lo tiene que enterrar. Jodorowsky entonces le dice que esta tensión espiritual le esta causando la ansiedad, y le recomienda hacer “trampa”: matar una mosca y enterrarla en su jardín en una caja de fósforos. Al hacer esto el hombre tiene mas confianza que lo peor ha pasado, disminuye su ansiedad, y comienza a tratar de afrontar los problemas. Como todo quien hace una mezcla de creencias, Jodorowsky tiene varios críticos, pero también pacientes célebres como el rockero Marilyn Manson. Para mi es suficientemente rayado ver sus peliculas de los 70s como Holy Mountain y El Topo.

Pero, entonces... ¿para qué se necsita psicólogo? Se los resumo. Un psicoterapeuta:

-puede ayudarte a entender un patrón constante en tu pensamiento o comportamiento, para cambiarlo
-te da otra forma de ver un problema
-te señala malos habitos que contribuyen a tus problemas
-te aconseja como lidear de forma positiva y proactiva con las malas situaciones
-te guia hacia relaciones sociales, familiares, y románticas más saludables
-te afirma un sentido de personalidad
-te puede alabar o criticar sin tener un interes de por medio
-te ayuda a contestar tus propias preguntas sobre quién eres
-te puede diagnosticar un problema patológico, como también te puede explicar que tan normal es lo que estas haciendo y sintiendo.

Y la lista sigue. Claro que cada terapeuta tiene su propia forma de hacer esto, según su escuela de pensamiento o las técnicas en que ha sido entrenado. Y por supuesto, como en toda profesión, hay charlatanes y malos profesionales que no harán lo correcto. Sin embargo, la mayoría sigue las pautas que he listado.

En cambio el brujo:

*siempre te dice lo que piensa que quieres escuchar: vas a ser rico, ese chico va a ser tuyo, a tu ex le irá mal, tu has nacido para un misión muy especial en esta vida, etc.

*te trata de sacar como eres diciendo cosas que podrían aplicarse a cualquier persona, especialmente alguien que busca consultar con un brujo o vidente: “no te va tan bien con la plata o las relaciones como quisieras, eres una persona a veces tímida, a veces alegre; para algunos eres soñador, pero no todos te entienden; no has alcanzado tu máximo potencial como persona; te sientes incierto sobre tu futuro.” Como diría un niño pesado: “noooooo... en serio? ¿Vas a que te lean el futuro porque estas incierto sobre tu futuro? Pucha, nunca lo hubiese adivinado, ¿ah?”

*te convence que tienes problemas inexistentes, que solo pueden ser solucionados si le compras la hierbita, le pagas por un hechizo, o te unes a un culto especial.
te hace pensar que tu no juegas ningún papel en tus problemas; todo es sobrenatural, no es tu responsabilidad. Sin embargo, todos tienen una solución simple, la cual no está basada en afrontar la realidad.

*si nada se soluciona, te dicen que tienes que comprar otra hierba o hechizo hasta más fuerte.

Como todos somos 'personas especiales', y como por naturaleza el ser humano tiende a echarle la culpa a otros de sus errores y tomar el crédito por sus éxitos, nos gusta escuchar más lo que puede decir el brujo que el psicólogo. No queremos cambiar nuestra forma de ser, queremos que nuestra 'suerte' cambie. A parte es más fácil imprimir una foto de la familia y regarle un poco de sal a medianoche que tratar de tener una sesión de terapia familiar (o peor, 3 meses de sesiones cada semana).

Consejo: ahórrate el dinero que le vas a pagar al brujo, y disfruta del efecto de su 'hechizo' totalmente gratis. Se llama el efecto placebo. Haz tu propio 'rito' de re-afirmación, diciendote que eres fuerte, que vas a superar los problemas, que vas a alcanzar tus metas y tener un mejor futuro. Rompe, bota, o quema las cosas que símbólicamente te recuerdan a lo malo en tu vida (sin romper la ley, por supuesto), como para no verlos más. Si lo haces creyendo de que va a funcionar, ya hiciste tu propio hechizo.

Tuesday, March 30, 2010

Suicidio y acoso adolecente



Nueve fueron arrestados por un crimen insólito: provocar un suicidio. Lo otro sorprendente: los presuntos criminales son adolecentes, varones y mujeres. Sucedió hoy en South Hadley, Massachutes, EEUU. Se les acusa a los adolecentes de atormentar a una compañera de clase hasta el punto de que ella optó, a sus 15 años, ahorcarse de una soga en la escalera a la entrada de su casa. La víctima, Phoebe Prince, lo hizo un dia de enero luego de un día particularmente pesado en la escuela, donde la fastidiaron por una relación que había terminado 6 semanas antes.

Los cargos oficiales incluyen abuso sexual, violación de derechos civiles con daño corporal, y acoso criminal. Los detectives estudiando el caso lo resumen como un suicidio provocado por meses de abuso emocional y físico, que ocurrió adelante de todos los alumnos y profesores en el colegio. Algunos pocos intervinieron, pero pocas veces e inconsistentemente.

De esta triste situación hay dos temas para conversar: suicidio adolecente y el acoso escolar o bullying. Frecuentemente van de la mano. El suicidio es un tema exageradamente asociado con la adolecencia, luego de tanta canción trágica de los 1950s sobre chicas que saltaban adelante de trenes por sus corazones rotos. La realidad es que cerca del 90% de la población mundial llega a pensar en el suicidio siquiera una vez en su vida. Es más, el grupo de edad donde es más prevalente el suicidio es los ancianos. Hace perfecto sentido si uno piensa en los temas deprimentes de la tercera edad, incluyendo la soledad, la enfermedad, y la proximidad a muerte. También es un grupo con alto uso de alcohol, drogas, y sexo promiscuo, pero hasta que los rockeros de los 80s cumplan la misma edad del número de esa década, no se va a difundir el concepto de la abuela perdidamente juerguera.

Lo que si es cierto es que los adolecentes coquetean bastante con temas de la vida y la muerte. Tiene un componente neurológico: la parte del cerebro que regula las emociones no llega a terminar su desarollo hasta cerca de los 23 años. Por eso los adolecentes tienen reacciones emocionales aparentemente exageradas y son tan impulsivos. En otra parte tiene que ver con elementos psicosociales: siguiendo las confirmadas pautas de Eric Erickson, la adolecencia es la etapa cuando uno trata de identificarse con un grupo social, y luego trata de definir su ser independiente. ¿Que mayor poder de independencia hay que definir si vives o mueres y cuando? Por eso hay tantos retos a la muerte durante esta etapa: carreras, saltos a vacios, peleas, actos criminales, deportes de aventura, e intoxicación alcólica. Pero si uno no se define a si mismo en forma positiva, siente un vacío que parece que nunca se va a acabar, y uno piensa que soportar 70 años más de aquello es una tortura. Irónicamente la calidad de vida no impacta esto: Suecia, el país que siempre queda rankeado como el que tiene mejor ratings en todos los aspectos de vida y que es famosamente liberal, tambien es el país desarollado con mayor proporción de suicidios.

Pero antes de siquiera tener la oportunidad de llegar a esa etapa de pensamiento, uno se define casi exclusivamente por el grupo al que pertenece. Ahí es cuando se ven a los adolecentes jóvenes alejándose del hogar para pasar mas tiempo con su grupo de amigos, y uniéndose a equipos, pandillas, barras, cliques sociales, clubes, o fanáticos de algo. Y es tambien donde hay mas competencia social, en el intento de destacar, y el que no tiene algo para destacar aprende a reducir a los otros. Para no quedar mal, otros les siguen. Ahi es donde se da el acoso. No importa si es un colegio mixto o separado por sexo, ni la clase social. La única diferencia ligera es en el tipo de acoso según género: los chicos tienden más a las peleas físicas, mientras que las chicas se dedican más al abuso verbal y emocional. Sin embargo, se dá de todo en cada grupo. Desgraciadamente también es la etapa donde el rechazo social afecta más a uno, y es ahí donde se ven reacciones suicidas y homicidas.

En el adolecente en riesgo se comienza a ver un incremento progresivo de tendencias auto-destructivas: riesgos, uso de alcohol y drogas, abandono de antiguas formas de ser, auto-mutilación, aislamiento, formas de rebeldía sutiles y luego abiertas. Pero como la mayoría de éstos son temas comunes de la adolecencia, es dificil de diferenciar al potencialmente sucidia. Ni siquiera las amenazas de suicidio, comentarios de la muerte, e intentos frustrados de suicidio son formas confiables de identificarlos. Lo que confunde es el tema de parasucidismo o suicidio falso: aquellos que toman poses suicidas para llamar la atención de otros o para expresar su dolor. La idea asumida es que recién otros podran notar tu dolor de esta forma. Realmente no quieres morir, sino amas a la vida tanto que te duela que todo siga así. La realidad es que es dificil matarte. Primero es lo práctico: la mayoría de cosas que nos podrían matar tienen que ser hechos de forma precisa. Se tiene que tomar cierta cantidad de cierta medicina, una bala tiene que atravesar ciertas partes del cerebro (sino pregúntele a Salvador Cabañas), se tienen que dañar ciertas partes del cuerpo, etc. Y somos muy cómodos o dramáticos para elegir nuestras formas de morir, y somos llevados por influencias sociales. Por ejemplo se ve una diferencia sexual en el suicidio: las mujeres tienen mas intentos de suicidio, pero los hombres son más exitosos al matarse. ¿La razón? Las mujeres tienden mas a utilizar la sobredósis y cortes (menos efectivos pero mas lentos y elegantes), mientras que los hombres eligen pistolas y autos – archi-símbolos masculinos y más efectivos - como instrumentos de suicidio. Los hombres no son menos dramáticos: no hace falta los que quieren morir como héroes, provocando situaciones para que mueran siendo abaleados por otros, lo que en EEUU se llama “suicidio por policía”.

La otra barrera es que psicológicamente estamos programados para sobrevivir, por lo que tenemos reflejos que interfieren a último momento. Tiene que gobernar totalmente lo que los freudianos se refieren como tánatos, el impulso de la muerte. Es un proceso raciocinio, y excluye a la gente que trata de suicidarse por ser increiblemente impulsivos (actuan sin pensar), ni los que lo hacen durante una intoxicación de alcohol o drogas, ni los que tan solo querian llamar la atencion con un falso intento de suicidio y se les pasó la mano. Se me viene a la mente el caso de una señora que se puso celosa de la atención que recibía su hermano durante su funeral, que se metió al baño y se tomó todas sus pastillas de golpe, con la esperanza de ser encontrada en llantos por sus familiares y la revivieran. Desgraciadamente no la encontraron por varias horas, y simplemente hubo un segundo funeral. Para intencionalmente matarnos o matar a otros tenemos que eliminar el lado que aprecia la vida. Esto solo se da con una depresión profunda donde uno siente que la vida es mas dolor que placer, o con programaciones brutales y abusivas. Miren como son entrenados los soldados: abusados hasta el punto de ser deshumanizados. De esta forma las víctimas de acoso diario o severo pueden llegar al punto necesario para querer suicidarse. Algunos llevan a racionalizar que son victimas, y son otros deben pagar por su sufrimiento y son los que ya no deberían vivir. Es ahí cuando se ven las masacres, los tiroteos sin sentido o aquellos que chocan avionetas.

Traduzcamos esto al mundo adolecente. Para disminuir los casos de suicidio y homicidio escolar se tiene que identificar a los que son victimas de acoso escolar y/o abuso en el hogar. El enfoque no solo debería ser en el suicidio. La tragedia de la Escuela Columbine y sus imitadores no son casos tan aislados, ya que estudios sugieren que un estudiante por promoción llega a fantasear con matar a sus compañeros y lo planea. Se debe dar terapia y aconsejar a estos jóvenes en riesgo, mientras que tambien se debe tratar, corregir, y sancionar a los que acosan. Se tiene que cambiar la cultura de profesores que se ríen y se unen a las supuestas “bromas”. Las bromas e insultos creativos entre adolecentes es parte del desarrollo, pero cuando es a diario, masivo, y cada vez mas fuerte, y la victima esta visiblemente afectada, ya es un caso de acoso.